El dilema es saber decidir en cada momento entre lo fácil y rápido o lo complicado y lento y en el caso de optar por no ir sólo, más complicado aún es saber escoger unos buenos compañeros para cada situación. Sí, es más fácil ir sólo, pero como mi abuela de pequeña siempre me decía "Sandra, para conseguir las cosas que valen mucho la pena, hay que sudar" y "donde llegan tres, no llegan dos".

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